El Eurosistema ha puesto en marcha Pontes para facilitar la compraventa de activos digitales, como los bonos, con pagos en dinero del banco central. La iniciativa permite analizar qué puede simplificar esta tecnología y qué costes siguen presentes para las empresas.
Imaginemos que una empresa necesita diez millones de euros para construir una fábrica. Una opción es emitir 10.000 bonos de 1.000 euros: cada inversor que compra uno le presta esa cantidad bajo unas condiciones acordadas. La empresa se compromete a devolver el dinero al vencimiento y, normalmente, a pagar intereses durante ese plazo. Si no puede cumplir, el inversor puede perder parte o la totalidad de su inversión.
Ese bono también puede venderse a otro inversor antes de su vencimiento. En esa operación hay que coordinar dos movimientos: el comprador recibe el bono y el vendedor recibe el dinero. El precio de venta puede ser distinto de los 1.000 euros iniciales. Esta compraventa es diferente del cobro de intereses o de la devolución del préstamo por parte de la empresa.
La tecnología está cambiando cómo se registran y se completan esas operaciones. El 21 de septiembre de 2026, el Eurosistema —el Banco Central Europeo y los bancos centrales nacionales del euro— puso en marcha Pontes, una solución para conectar activos tokenizados y pagos en dinero del banco central. Para entender qué aporta, conviene empezar por lo que significa convertir un bono en un token.
Qué cambia cuando un bono se convierte en un token
Un bono tokenizado es un instrumento de deuda emitido o representado mediante un token en un registro digital. Ese token representa derechos sobre el bono y permite registrar quién lo posee y cómo se transfiere. Su funcionamiento depende de las condiciones de la emisión y del marco aplicable: digitalizarlo no elimina la obligación de devolver el préstamo ni el riesgo de que el emisor incumpla.
La tokenización suele utilizar tecnología de registro distribuido, conocida por las siglas DLT. Permite mantener información sincronizada entre distintos participantes; blockchain es una de sus familias. El BCE explica estas tecnologías y su aplicación financiera. Un bono tokenizado no es necesariamente una criptomoneda: lo que representa es la deuda de un emisor, con sus condiciones de pago.
La diferencia tampoco consiste simplemente en pasar del papel a una pantalla. Muchos bonos convencionales ya se gestionan mediante registros electrónicos. La propuesta de la tokenización es facilitar que distintos participantes compartan registros y automaticen tareas sobre ellos, reduciendo comprobaciones y comunicaciones entre sistemas separados cuando el diseño de la operación lo permite.
Un contrato inteligente es un programa que ejecuta reglas predefinidas. Puede utilizarse para automatizar determinadas actuaciones sobre un activo, pero necesita información fiable, permisos adecuados y procedimientos para resolver incidencias. Que una instrucción se ejecute automáticamente no garantiza que sus datos sean correctos ni que todas las obligaciones del bono se cumplan.
Qué es Pontes y cómo conecta el bono con su pago
Pontes es una solución del Eurosistema que conecta plataformas de activos basadas en DLT con sus servicios de liquidación. Liquidar una compraventa significa completarla mediante la entrega del activo y el pago correspondiente. Es un paso distinto de acordar la operación: comprador y vendedor pueden haber aceptado un precio sin que el intercambio haya terminado.
Volvamos al ejemplo de la fábrica. Si un inversor vende su bono tokenizado a otro, la plataforma donde se registra el bono debe coordinarse con el sistema que mueve el dinero. Pontes facilita esa conexión para operaciones que cumplen sus condiciones de acceso. La finalidad es que la entrega del activo y su pago se realicen de forma coordinada, reduciendo el riesgo de que una parte entregue lo suyo y no reciba la contraprestación.
El servicio utiliza dinero del banco central para liquidar operaciones mayoristas, es decir, operaciones entre entidades habilitadas dentro de la infraestructura financiera. Ese dinero es una obligación del propio banco central, en lugar de un emisor privado. Pontes no emite el bono ni garantiza que la empresa devolverá el préstamo: interviene en la infraestructura utilizada para completar el intercambio.
La información operativa del BCE detalla los requisitos para participantes, plataformas y activos. Una empresa corriente no accede a Pontes como quien abre una aplicación bancaria; tendría que estudiar con sus intermediarios si esta infraestructura resulta adecuada para su emisión o sus inversiones. El beneficio dependerá de los servicios disponibles y de las condiciones concretas de la operación.
Lo que demostraron las pruebas y lo que aún falta medir
El antecedente público es el trabajo exploratorio que el Eurosistema cerró en 2024. Su comunicado del 4 de diciembre contabilizó más de 200 operaciones y 1.590 millones de euros entre mayo y noviembre, con 64 participantes. Distinguía ensayos con liquidación real de experimentos con liquidación simulada. Es una distinción relevante: ambas modalidades aportan aprendizaje técnico, pero no tienen la misma exposición operativa.
Esas cifras describen actividad de prueba, no ahorro empresarial. No permiten deducir que una emisión cueste un porcentaje determinado menos, ni que el sistema esté preparado para cualquier volumen. Para evaluar un servicio de producción hacen falta medidas adicionales: tasa de fallos, tiempo de resolución, disponibilidad, coste de integración y comportamiento cuando varias instituciones necesitan liquidez simultáneamente.
El lanzamiento inicial ofrece un conjunto de servicios que se ampliará de forma gradual. Para valorar una operación concreta conviene comprobar qué funciones están disponibles, qué intermediarios participan y qué procedimientos se aplican si algo queda pendiente.
El BCE prevé ampliar capacidades y horarios, con una implementación completa esperada para 2028. Esa fecha es un objetivo comunicado, no una prestación disponible desde el primer día. Una tesorería que diseñe procesos para octubre de 2026 debe trabajar con los servicios efectivamente contratados, no con toda la hoja de ruta.
La velocidad puede cambiar la necesidad de liquidez
El Banco de Pagos Internacionales, organismo de cooperación entre bancos centrales, ha desarrollado la idea de reunir distintas formas de dinero y activos tokenizados en plataformas programables. Su planteamiento busca coordinar procesos que hoy se comunican mediante mensajes y conciliaciones. Es una propuesta de arquitectura; sus beneficios dependen de cómo se implemente y de quién participe.
La interpretación empresarial requiere separar dos cuentas. La primera recoge trabajo operativo: instrucciones manuales, conciliaciones repetidas, correcciones y seguimiento. La segunda recoge financiación: cuándo debe estar disponible el efectivo y durante cuánto tiempo permanece comprometido. Una mejora en la primera cuenta puede coexistir con una exigencia mayor en la segunda.
Un cálculo que cambia según el horario
Imaginemos una entidad que antes compensaba pagos de varias operaciones antes de liquidarlos. Si una nueva configuración exige financiar cada intercambio de inmediato, puede necesitar más efectivo disponible durante la jornada, aunque finalice el día con una posición similar. Este es un ejemplo conceptual, no una descripción de una condición impuesta por Pontes. Sirve para mostrar por qué «más rápido» y «más barato» requieren cálculos distintos.
Para comprobar el efecto, la entidad puede reconstruir una jornada de operaciones con sus horas reales y comparar escenarios. Debe incluir entradas y salidas de dinero, posibilidades de reutilización de fondos, ventanas de servicio y operaciones fallidas. El resultado útil sería una distribución de necesidades intradía, además de una cifra media. Los días difíciles suelen revelar dependencias que el promedio oculta.
La factura de mantener dos infraestructuras
Durante una transición, una empresa puede conservar sus procesos convencionales mientras incorpora una plataforma tokenizada. Entonces paga por ambas: conexiones, seguridad, custodia, personal formado y controles. La duplicidad puede estar justificada para aprender o alcanzar a nuevos inversores, pero debería aparecer explícitamente en el presupuesto. Omitirla convertiría un piloto técnicamente correcto en una estimación económica engañosa.
También hay que observar quién obtiene el beneficio. El emisor puede ahorrar una conciliación, mientras su intermediario incorpora trabajo de integración; el inversor puede ganar rapidez, pero encontrar menos opciones para transferir el activo a otro custodio. La interoperabilidad tiene un significado verificable: poder completar esos movimientos bajo condiciones conocidas. Una declaración comercial de compatibilidad no basta para presupuestarlos.
El criterio que proponemos es comparar operaciones equivalentes, con el mismo tamaño, moneda, plazo y servicios incluidos. A la tarifa visible habría que sumar mantenimiento, gestión de incidencias y coste de salida del proveedor. Así se evita atribuir a la tecnología una diferencia que en realidad procede de un subsidio inicial, de una emisión excepcional o de servicios excluidos del precio.
Pontes resuelve una necesidad identificable: conectar activos tokenizados con una forma de dinero de liquidación respaldada por el banco central. La oportunidad económica empieza en esa conexión y continúa en procesos mucho menos vistosos: tesorería, custodia y gestión de excepciones. En los próximos meses, la señal más convincente será una operación repetible cuyo coste y funcionamiento pueda explicar cada participante, incluso cuando algo salga mal.
Redacción ITO · International Technological Observatory
Fuentes de investigación
- BCE: lanzamiento de Pontes, 21 de septiembre de 2026.
- BCE: condiciones e información operativa de Pontes.
- BCE: tokenización y tecnología de registro distribuido.
- BCE: resultados de los ensayos de 2024, publicados el 4 de diciembre.
- Banco de Pagos Internacionales: arquitectura del sistema monetario tokenizado, informe económico de 2025.